El sentido físico de la información.

 

Si bien por todos es sabido que las leyes de la termodinámica establecen la muerte energética del Universo; suceden mientras tanto extraños sucesos complejos en forma pero simples en funcionamiento.

La vida y diversas otras construcciones parecen recorrer el camino en sentido contrario. El desorden que todo lo lleva se ve invadido esporádicamente y en condiciones muy particulares por pequeños constructores de Universo, pequeños constructores de entropía, pequeñas máquinas vivas, que luchan por el orden, desordenando todo cuanto sea preciso.

En este proceso se perciben claramente dos partes.

Por una parte el orden generado al crear la propia entidad generadora de entropía y el desorden que genera en su vivir diario. Casi se puede decir que el bienestar del ente viviente depende de la cantidad de desorden que se genera por su existencia.

Evidentemente tanto en un proceso como en otro la termodinámica nos dice que el incremento de entropía del universo aumenta, el sentido del tiempo.

Comparativamente estos catalizadores vivos de entropía no representa nada ni tan siquiera estimable a la hora de hablar de influencia en el Universo.

No obstante, generan un fenómeno bastante extraño, aparte de ser ellos en si una estructura fuertemente ordenada que se mantiene temporalmente en su devenir y para conseguir unas mejores condiciones de su vida acumulan información.

La información es en sí misma un concepto abstracto que denota entropía, orden, pero a su vez también es necesario el decodificador capaz de extraer esa información.

Las estructuras que surgen con la acumulación de información, son ciertamente frágiles y no constituyen bajo ningún término una existencia real.

Solamente representan, eso, un orden que interactuando con un decodificador transmite una configuración energética. Cabe por lo tanto preguntarse, ¿qué es realmente la información?

 

Podríamos decir que es una configuración energética local denotada por su alto orden. Ahora bien, en este caso el orden es relativo, y la información puede ser veraz o no, siendo la constante de orden similar.

Podemos estudiar el caso de forma global, incluyendo el decodificador, pero es totalmente indiferente.

¿Qué es entonces la información? O mejor aún, la pregunta que realmente interesa. ¿Cuál es el fluir real de la información? ¿Qué quiere la información? ¿Cuál es su destino inconsciente?

Parece ser un círculo vicioso, la información quiere más información. ¿Cuál es la razón de estos sumideros de energía? Parecen ser pequeños acumuladores de presente. ¿Cuál es la razón de esas estructuras, esos sistemas que guardan el mínimo esfuerzo; el camino de la mínima energía, esfuerzo?

Algo que no es formal desde ningún punto de vista es aseverar que la información no constituye más que la representación de los tiempos, es decir, pasado, presente y futuro. Definiendo la información y sus decodificadores caminos de entropía y energía mínimos, pero aún con el incremento de entropía del universo mayor que cero. La información, esa organización energética relativa, o sea, que depende su existencia de los alrededores, la información por si no constituye nada, es un concepto falaz. Si bien se puede ver claramente que los decodificadores en un principio siempre deben ser tan básicos que son medio o Universo.

A partir de ahí y abstrayendo, aunque no olvidándonos de su inevitable raíz, se constituyen sistemas locales con gran grado de complicación y lo que es más importante desde un punto de vista incisivo; frágiles y que obtienen un grado de autonomía respecto al medio extremadamente sorprendente desde un punto de vista físico.

Es esa autonomía, lo que en principio parece llamarse libertad, no en grado absoluto como el término indica, sino más bien una libertad limitada, pero al fin y al cabo posiblemente libertad.

Respecto a esto sabrá el lector las diferentes tendencias filosóficas al respecto. Yo como he dicho con anterioridad en algunos comentarios tiendo a pensar en la existencia de la libertad limitada. Es decir, debido a la gigantesca complejidad del cerebro se generan en este sistema “libertad” suficiente para considerarlo impredecible, por lo que a efectos prácticos sería libre. Pero evidentemente existen muchas limitaciones insalvables que ni la técnica es capaz de superar. Por ello, debemos concluir que el término libertad es falaz y no corresponde a nada representable más que el propio Universo, el extremo, la única entidad realmente libre.

Ese grado de autonomía, parece tener la solución a la cuestión. Permite ello la navegación fuera del caudal normal por el tiempo.

Sin esas estructuras complejas y autónomas, el desarrollo, del orden universal sería más o menos lineal, pero posiblemente no existirían esas lagunas de entropía local tan alta. No por ello debemos olvidar la muerte termodinámica del Universo, pues tanto para generar o mantener estas estructuras la entropía global aumenta.

Yo personalmente no creo en ella pues simplemente podría producirse una inversión de extremos y el Universo comenzaría el camino en sentido contrario. Es decir, comenzaría el colapso.

La información, la inteligencia simplemente efecto y causa. La inteligencia emana de una estructura, una estructura ordenada, capaz de capturar, procesar, evaluar,..., y tomar decisiones.

Cuanta más inteligencia mayor capacidad para captar y generar información, y concretamente información veraz.

Desde un punto de vista operativo o biológico, el sentido de la inteligencia es claro proporcionar un mejor posicionamiento respecto al medio, aumentando por lo tanto las perspectivas de supervivencia.

No obstante desde un punto de vista lógico, la cosa se complica.

Por una parte parece ser que la capacidad de almacenamiento de información, no tiene que ver ostensiblemente con la inteligencia. Incluso la capacidad de cálculo tampoco parece ser determinante. Estos dos parámetros no obstante forman los pilares básicos en el acto de la inteligencia.

En mi opinión la inteligencia se basa en la capacidad de comparar. Por lo tanto, el grado de inteligencia es proporcional a la capacidad de visualización simultánea de sucesos u objetos. Es decir, comparar simultáneamente dos o más sucesos, la inteligencia es un acto de fusión y fisión a su vez. Cuanto más ancho tenga la comparación, mayor será la eficacia, y por lo tanto mayor será la inteligencia.

En parámetros energéticos comparar es buscar una configuración de orden similar.

Ahora bien, a la hora de percibir un suceso, caracterizado por una estela energética, esa estela, ¿es reproducida con un orden similar?

Sea como fuere lo que está claro que se genera una correspondencia entre sucesos energéticos sucedidos en el medio y en un reactor “químico-físico” con inteligencia. Estos paralelismos energéticos, configuraciones energéticas, de algún modo recrean el Universo exterior en modo comparado bajo los designios físicos evidentemente de ese mismo Universo.

¿Cuál es el sentido físico de la inteligencia? ¿Cuál es el sentido físico de la información?

 

 

Si bien la física, bien sea clásica o cuántica buscan una respuesta a determinados comportamientos. Rara vez estas disciplinas que trazan un patrón extrapolado de la realidad tienden a unir sucesos o entidades de diferente calado o contexto. O dicho de otra forma no sobrepasan la ecuación que resuelve un problema, simplemente se limitan a descubrir las interacciones intermedias que se generan dentro de un sistema determinado por los patrones del estudio.

Sin embargo, existen variables que la física no considera porque realmente no forman parte de un sistema científico serio, donde todo es medible y reproducible, es esta parte donde la metafísica y la filosofía tratan desde su difusa idea justificar muchos de los parámetros involucrados en la aparente consecuencia de un suceso.

Sobre ello y tratando de escrutar la realidad de la información como suceso universal recurro a patrones y supuestos para nada científicos, que rehúyen claramente incluso la física teórica que se apoya en la matemática. Si bien la matemática emana directamente de la lógica,  en principio todo pudiere ser matematizable, no debe escapar a la observación que la misma matematización del Universo es dependiente del propio Universo, puesto que la lógica es parte contenida de este. Por lo tanto no se puede afirmar categóricamente ni la propia validez de la lógica más allá de lo usual que nos toca interactuar con frecuencia.

El camino de la información, la razón de su existencia, los caminos, parámetros y su misma existencia constituyen una configuración peculiar sin ningún tipo de relación a priori. No obstante, no es difícil percibir que las cosas no suceden de forma aleatoria en la mayoría de los casos, presentan un patrón de comportamiento forzado. Los propios recopiladores de “entropía información” se encuentran en un espectro de estados posibles muy cerrado. Concretamente el rango en el que se mueven los principales recolectores de entropía información se encuentran alrededor de los 25 grados Celsius, encerrados en un sándwich termodinámico de apenas 100 grados Celsius. Si bien en un principio puede parecer un rango amplio y considerarse solamente limitado por la propia química del agua y los diferentes estados no parece haber nada más allá de los 100 ºC en caso de bacterias o según esta documentado en algunos casos miles para virus. Podemos suponer pues que el espectro o rango en el que se mueve la entropía información está limitado. La limitación pudiera achacarse al propio ciclo del carbono, pero simplemente la utilización de otro átomo en la generación de las configuraciones necesarias para la generación de entropía información solo deberían desplazar el rango de temperaturas y su comportamiento.

En concreto la mayoría de los procesos de entropía información se generan o acontecen en torno a los 20 a 40 grados Celsius. Lo que viene a denotar un rango extremadamente estrecho en el cual se genera la mayoría de entropía información.

Parece pues denotar esta configuración que estamos ante un punto con divergencia no trivial, o sea, ante un sumidero o manantial.

 

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