Desplazamiento existencial.


Parece obvio, lo que es “es” y lo que vemos existe, no obstante como han aventurado filósofos, pensadores e incluso predicadores solamente vemos aquello que estamos preparados para ver.


Anteriormente he citado el multiverso como una suma infinita de elementos, cuyas perturbaciones simplemente crean este, el que vemos.

Por lo tanto, no es ni obvio ni simple el efecto de causalidad directa entre realidad y existencia.


Un problema importante de considerar un universo de transición, es decir un universo para cada estado de organización, radica en torno a la forma de interacción de las entidades existenciales.


Pues, si lo que genera nuestro universo, y de ninguna forma los multiversos ocultos, depende de su propia perturbación, la forma del universo será el resultado de si mismo, es decir de las interacciones de sus elementos.


Como interaccionen estos elementos es ciertamente complejo de observar, si bien somos capaces de observar en primera instancia los efectos macroscópicos.


Una posible hipótesis ya apuntada anteriormente en los universos auto-generados incita a pensar en la auto-construcción de los entes existenciales como simples condiciones de existencia. Por lo cual tomando en cuenta las abstracciones ideales del mundo contenidos en la geometría euclídea y no euclídea permiten aventurar un universo de formas.


Podríamos aventurar pues que el desplazamiento existencial de la luz, o cualquier objeto, no es simplemente el movimiento en una dimensión, sino el desplazamiento en una dimensión apantallado por un ente existencial. Donde el ente existencial es el emisor. Por ejemplo, la caída estadística de órbita de un electrón no debería ser mas que la caída existencial infinita del fotón que emite en esa dimensión. Osea, la suma de la energía del fotón más la perdida de energía del electrón es el trazo de la la forma infinita de dimensión 1.


Pudiera resultar paradójico, estando conformados por varias dimensiones los existenciales no sean capaces de interaccionar entre si salvo cuando estamos hablando de procesos de altísima energía.

O poca energía pero muy concentrada espacialmente.


Cabría aventurar pues algún mecanismo que permita un fluir entre las distintas dimensiones y algo que empuje a ello. No obstante lo complejo de todo ello es una traba para llegar a conclusiones ciertas.


En mi hipótesis cosmogónica del multiverso presento un espacio lleno, donde a diferencia de lo anterior lo extraño es el vacío. Tan extraño que no es posible el vacío, entendido como “vacío del todo”. Y , por tanto, nuestra propia existencia en dimensión condiciona que somos capaces de percibir y que no somos capaces.


Apuntaba en forma de ejemplo la conversión que posiblemente se de entre forma no sea más que la conversión entre magnitudes. Tal que la masa puede transformarse en energía simplemente multiplicando la celda de malla de desplazamiento existencial correspondiente por las disposiciones mínimas de volumen para ese elemento existencial.


Por lo tanto, el desplazamiento existencial (movimiento) no debería ser más que el resultado de una interacción. En la cual, la dimensión afectada tiende a propagar su efecto universal de continente-contenido a ese universo del que forma parte y a la vez conforma.



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